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¿Máxima rentabilidad con el mínimo riesgo?

Ésta es la situación ideal que muchos buscan al pensar en invertir su dinero, pero en la práctica es lo más difícil de conseguir. 

Rendimientos que produce una inversión

A grandes rasgos, podrás obtener beneficios como:

  • Obtener una rentabilidad sobre el dinero que antes tenías parado, generando un ingreso extra
  • Abrirte a nuevas oportunidades
  • Aprender de los errores y fracasos
  • Ampliar tus conocimientos
  • Reinvertir las ganancias obtenidas en nuevas inversiones para seguir incrementando tu patrimonio

Con una inversión, el objetivo principal que se persigue es rentabilizar nuestro capital, y para ello, habrá que alcanzar un adecuado equilibrio entre la rentabilidad, riesgo y liquidez. Hay que tener claro, que el concepto de liquidez juega un papel tan importante como los otros, porque invertir significa directamente dejar de disponer, y la recuperación del capital en todo o en parte (rescate) a veces puede no ser posible hasta la finalización del horizonte de inversión.

Para comenzar, no podemos invertir en algo que no conocemos. Decidir en dónde vamos a introducir nuestro dinero, requiere de un gran trabajo de investigación y conocimiento sobre las diferentes alternativas disponibles.

Siempre contemplando el hecho de que toda inversión conlleva un riesgo inherente, la opción que finalmente elijas dependerá de una decisión personal, que abarcará distintos aspectos:

  • Información: Qué información se dispone, el estudio de mercado y las alternativas ante otras inversiones que puedan también ser estudiadas en paralelo
  • El perfil de inversor con el que te identifiques, en función del riesgo que estás dispuesto a asumir y los rendimientos que esperas obtener
  • Cuánto dinero puedes y quieres invertir
  • Qué beneficios o rentabilidad buscas obtener
  • Riesgos de cada opción
  • Costes de inversión
  • Por cuánto tiempo quieres invertir

Como complemento, la CNMV elabora un listado de “Entidades y personas que no están autorizadas para actuar en los mercados de valores (chiringuitos financieros)” que puedes consultar. Dentro de esas compañías o alternativas es posible que haya ciertos atractivos, pero hay que tener bien en cuenta bajo qué tutela se encuentran, qué normas les amparan y qué riesgos asumes con ello.

Como perfiles de inversión, los hay de distintos tipos, con lo que, sin querer ser exhaustivos, pero sí generalistas, podemos mencionar las siguientes:

  • Plazo Fijo: Se trata de inversiones cuya naturaleza es la de contar con la menor volatilidad posible. La rentabilidad parece garantizada a vencimiento, pero su rescate previo suele tener penalizaciones. Por igual, la rentabilidad será menor precisamente por la seguridad que pretenden reflejar. Es importante no olvidarse de comparar la rentabilidad que aportan sobre las expectativas de inflación. Si se aporta una rentabilidad garantizada del 0,5% y la inflación se sitúa en el 1%, estaremos realmente perdiendo poder adquisitivo.
  • Bonos y Acciones: La variabilidad, volatilidad y rentabilidad aquí se amplía en todos los sentidos. Los Bonos suponen cupones de préstamo que establecen como repagos las cantidades que se fijan y pueden ser desde sin apenas riesgo (bonos del estado) hasta bonos de entidades no cotizadas (cuya garantía puede estar en entredicho), y con las acciones se adquieren partes del capital de entidades, que si mejoran serán revalorizadas, y si aportan dividendos permiten pensar en rentabilidad directa, pero por el contrario, su recuperación no puede realizarse de forma directa salvo que coticen o cuenten con interesados en adquirirlas.
  • Fondos de inversión: Consistirá en la aportación dineraria a un fondo gestionado por especialistas que invierten grandes posiciones y que van moviendo según revalorizaciones, ganancias y expectativas. Hay muchos perfiles: de adquisición de bonos, inmobiliarios, de renta fija, variable, etc. Al generar concentración generalmente aportan un riesgo menos directo que el de la inversión directa en el elemento en el que entran, pero hay que tener en cuenta que al ser un paso intermedio, llevan acompañados costes de gestión a cubrir.
  • Microcréditos: Pequeñas aportaciones con generalmente grandes intereses temporales, con riesgo y rentabilidad elevada en el mismo sentido (a más rentabilidad ofrecida por el prestamista que recibe el dinero, más riesgo implícito de recuperación).
  • Crowdfunding: Concentraciones de pequeños inversores que proporcionan capital suficiente para proyectos de naturaleza generalmente innovadora. El riesgo y la rentabilidad también son muy elevados, pero al jugar con montantes de dinero pequeños en términos absolutos (por tener muchos aportantes), la pérdida suele no considerarse tanta. Ojo, ya que la ganancia tampoco lo será, podrá serlo en términos relativos y proporcionales a lo aportado, pero no absolutos.
  • Inmobiliario: Mercado estable con cierto perfil continuista y relativamente seguro, visto desde la perspectiva del medio y largo plazo. Pero también hay que tener en cuenta que los precios de inversión que se determinan a día de hoy en dicho sector se encuentran muy inflacionados, en parte por el elevado grado de apalancamiento que se produce con su adquisición. Es poco frecuente ver inversiones en este tipo de activo que no estén fuertemente apalancadas.
  • Startups: Proyectos absolutamente innovadores que permiten -si se entra en una fase inicial- mucho porcentaje de participación, pero su incertidumbre afecta a los compromisos de liquidez, rentabilidad y volumen de aportación.

La importancia de la diversificación

A mayor volatilidad, menor riesgo si se diversifica el montante a invertir en distintas inversiones (incluso de distinta naturaleza). Ya hemos hablado en otras oportunidades de la importancia de diversificar nuestras inversiones, es decir, depositar distintas cantidades de dinero en distintas opciones. ¿Por qué? Porque así podemos dividir y reducir el riesgo de pérdidas ya que no dependerás del resultado de una única inversión, compensando las pérdidas y ganancias entre una y otra. Es decir, ello significará también reducir  la rentabilidad dentro de la opción ganadora. “Si no se meten todos los huevos en la misma cesta se reduce la probabilidad de que se rompan muchos en un siniestro, pero tendrás que dar dos viajes o los que hagan falta para llevar los huevos a su destino”

Invertir tiene un costo

Primero, deberás tener en cuenta los impuestos que aplican cada Estado. En España, los fondos de inversión se incluyen en la declaración anual del IRPF, como una renta del ahorro. Los dividendos de las empresas, aparte de ya haber sido netos de impuestos societarios, tendrán su precio en su declaración y en definitiva las ganancias que se publicitan siempre son brutas de impuestos del inversor.

Si has decidido llevar a cabo tus inversiones a través de un gestor o profesional, también tendrás que contemplar sus honorarios. Aquí destacamos que un proyecto de inversión tiene una rentabilidad, y un fondo de inversión que invierte en el proyecto necesariamente tiene un coste añadido por el paso intermedio, que tendrá que compensar generando rentabilidades por inversión en otros proyectos complementarios.

Si inviertes tu dinero en un banco, compras acciones o activos intangibles como criptomonedas, entre otros, deberás contemplar las comisiones que conlleva su adquisición. Atentos a la opacidad de estas y las condiciones en caso de no tener coberturas.

 

 

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